lunes, 15 de septiembre de 2008

Cómo se originó la exportación a Australia

En varias ocasiones Rafael Vertedor me ha pedido que cuente cómo se inició la exportación a Australia. He tardado más de lo previsto porque entre Rafael y yo tenemos un ligero desacuerdo sobre en que año se inició dicha exportación. Rafael opina que fue en 1981, mientras que yo creo que fue en 1982. Las razones que tengo para pensar así son las siguientes: Mi primer viaje a Australia lo realicé entre el 22 y el 31 de octubre de 1981, y no hay duda de ello ya que conservo el pasaporte con los sellos de inmigración australianos. El motivo de dicho viaje era negociar con Australian Telecomm la venta del Góndola. Estuve en Sydney y en Melbourne. También conservo referencia de mis viajes en esos años, que confirma lo dicho. En todo caso si alguien dispone de más datos agradecería que me los enviase o los incluyese en el blog.
Según mis recuerdos, en una reunión mantenida en STL (Harlow), el día 14 de julio de 1981, a la que asistió un representante de Standard Telephones & Cables de Sydney, éste comentó que Australian Telecomm estaba interesada en adquirir teléfonos del tipo Trendline, o sea Góndola. Informé de ello a nuestro Director General (Manuel Vidal). Una vez pasado el mes de Agosto iniciamos contactos con STC Sydney y con ITTE e ITTNY, ya que el teléfono podía fabricarse tanto en Málaga como en Corinth (Mississippi). Se consiguió que se asignara la fabricación a Málaga y se decidió que me fuera a Sydney para negociar con Australian Telecomm. El obtener el visado llevó algún tiempo y por fin realicé el viaje el 22 de octubre. Volé de Málaga a Londres con Iberia y allí enlacé con un vuelo de Qantas, que me llevó a Sydney, con escalas en un emirato del Golfo (no recuerdo cual), y Singapur. En total 34 horas de viaje. Tuve la precaución de salir de España el 22 de octubre, jueves. Así llegaba a Sydney el 24, sábado (hay que considerar el desfase horario de 8 horas) y tenía todo el fin de semana para recuperarme del jet-lag. Como ya he comentado tuvimos reuniones con Australian Telecomm tanto en Sydney como en Melbourne. Se consiguió el pedido y las entregas comenzaron en 1982. Posteriormente hubo algunos problemas de calidad.
Por ejemplo, Juan Carlos Prieto me recuerda la contaminación de la granalla de carbón con el aceite de las prensas hidráulicas que cerraban los electrodos. El ambiente estaba “aceitoso” y en el momento de fabricarlas los valores eran correctos. Con el tiempo el aceite apelmazaba el carbón y caía la eficacia. Era un problema temporizado. La solución fue hacer un “taller limpio” con prensas neumáticas que no generaban el problema. Si se hubieran renovado y mantenido de forma adecuada las prensas, se habría evitado la pequeña catástrofe que nos obligó a Juan Carlos y a mí a ir a Sydney el 23 de abril de 1983. En esta visita nosotros creíamos que nos iban a echar la bronca por el problema de calidad, y resultó que nos la echaron por los retrasos en las entregas. No fue una visita cómoda ni fácil, lo pasamos mal, y para redondear la broma el penúltimo día de estancia me caí y me rompí dos costillas y me fracturé otra. Pero entonces no lo sabía, así que nos fuimos a Tokio. Dos meses después, continuaban los dolores así que fui a clínica en Citesa y el médico me miró por rayos X y me mandó a la Mutua, donde descubrieron las roturas, pero me dijeron que a esas alturas ya no había que hacer nada.
También hubo problemas por suciedad en los entrehierros del timbre, y mala acomodación de los cablecillos de conexión que se salían entre el bastidor y la base. Para resolver el problema se desplazó Rafael Vertedor, que hizo una gran labor.
Hubo un problema de electricidad estática que afectó a un CMOS de marcación. Naturalmente todos los aparatos se inspeccionaban antes de ser enviados, pero al llegar a Australia algunos no marcaban. Se comprobó que el problema estaba en un CMOS de marcación que llegaba destruido. El problema se estudió en Sydney, Harlow (STL), Málaga y en los laboratorios del fabricante de CMOS (ITT Intermetall, Friburgo). Finalmente, en Málaga, José Antonio Maestre descubrió la razón. Sencillamente, una de las operarias de Calidad al comprobar algunos aparatos, sacaba el plástico que protegía el microteléfono de modo rápido, lo que originaba una descarga de electricidad estática que dañaba el circuito. Según me dice Rafael Vertedor en STC quedaron muy impresionados con la eficacia de la intervención de Maestre.
También recuerdo que desde STC Sydney enviaron a un inspector, que era chileno, y pasó algún tiempo en Málaga.
Se dejó de exportar porque por entonces empezaron a fabricar copias del Góndola en Taiwan y Hong Kong, con muy mala calidad pero a precios bajísimos. Con el tiempo mejoraron la calidad y mantuvieron los bajos precios...y adiós nuestra exportación. Yo creo que los problemas de calidad no influyeron ya que en todos los casos reaccionamos correctamente.

2 comentarios:

Rafael dijo...

Gracias, Lorenzo por poner esta entrada.
Para mí fué una buena experiencia visitar Australia, aunque fuese para resolver problemas de calidad con el Góndola.
Realmente fué mi primer viaje al extranjero y me tocó ir hasta casi las antípodas. Mi viaje, como los tuyos, fue de muchas horas. Pero íbamos en primera clase. Qantas a la ida, en mi caso y la vuelta en Singapore Airlines, dos compañías con excelente servicio.
Pasé alli 40 días. No llegó a ser una estancia tan larga como la de Rafael Serrano en Hong Kong, pero no estuvo mal.
Bonita e inolvidable experiencia.
Me ofrecieron trabajo en STC y realmente estuve considerando emigrar con toda mi familia, especialmente por tratarse de una época algo convulsa en España, con el intento reciente de golpe de estado de Tejero y compañía. Pero no me decidí porque Australia estaba mucho "más lejos" que ahora en términos económicos:los billetes de avión eran mucho más caros que los actuales e irse allí con toda la familia era para no volver ni de visita, casi

Rafael dijo...

Lorenzo, he podido constatar que mi estancia en Australia fué en Noviembre y Diciembre de 1981.
He visto la fecha del revelado de las numerosas diapositivas que hice allí y que revelé allí y son de esas fechas. Coincide, por tanto, con lo que yo ya había deducido por otros medios.